Si no eres egocéntrica, ni necesitas adulación u obediencia. Este post es para ti

“¡Judas!”. El 17 de mayo de 1966, un grito seco atravesó la platea del Free Trade Hall de Manchester, ese grito iba dirigido a Bob Dylan, que se encontraba en el escenario junto a su banda, The Hawks.

Pero para entender la magnitud de la escena es necesario remontarse un año atrás en la historia.

Después de cuatro discos acústicos, Dylan optó por colgarse una guitarra eléctrica en 1965, y la decisión no fue fácil de digerir por quienes veían en él un trovador anticonformista comprometido con la lucha social.

El autor de “Mr. Tambourine Man” decidió electrificar gran parte de su repertorio.
Este solo sería el primero de varios de los volantazos que daría en su carrera sin preaviso.

Dylan quería desmarcarse de su concepción como un cantautor de protesta, que interpreta con desgano y provisto sólo de su armónica y su guitarra acústica.

El bueno de Bob irrumpió con una versión rabiosa y electrificada de “Maggie’s Farm” que dejó boquiabierto a un público conservador que se tapaba los oídos sin disimular la cara de espanto.

En un momento dado, entre canción y canción, alguien del público, que no podía creer el cambio del folk al rock que estaba presenciando, no se pudo contener y le gritó hasta el que entonces había sido su ídolo:

¡Judas!
Ante esta última arenga, Dylan se giró hacia su banda y les dijo:

“Play it fucking loud!”. (¡Tocad jodidamente alto!)

Lo que siguió a continuación fue una versión atronadora y extensa de “Like a Rolling Stone”, con la banda en ebullición pura y su líder arrastrando las palabras con rabia, como si esa letra pasará a ser un acto catártico necesario.

Sin saberlo, tanto el espectador que espetó la frase como los músicos que generaron su disconformidad estaban escribiendo una de las páginas más destacadas de la historia del rock.

Este es un gran ejemplo de cómo un líder, que al mismo tiempo también es seguidor, sale y hace acciones, se arriesga y convoca.

Y sobre todo sale de su zona de confort.

No manipula, no saca provecho del poder que consigue con sus conexiones.

Muy pronto podré contarte más cosas, y dejarte un enlace para que veas el camino que puedes seguir, al igual que hizo Dylan, y que, si cambias tus formaciones, decoración de clases, ubicación, o si empiezas a hacerlo de forma online, sigas como el bueno de Bob, adelante y consiguiendo a cada nuevo paso que das, más y más alumnos a tu tribu.

Con Amor y devoción 

Jenny Tenjo

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